domingo 23 de noviembre de 2008

LA EXPERIENCIA DEL CUERPO. ALCANCES ESTÉTICOS DE LA MODIFICACIÓN Y LA AGRESIÓN CORPORAL

Johann Sebastian Alvarado Guatibonza (1)

El cuerpo es territorio, dominio y posibilidad. El reconocimiento de su presencia permite extender tanto las aceptaciones como las negaciones de los aspectos canónicos hacia lecturas determinantes dentro de las sociedades que habita. De esta manera el cuerpo se constituye también como documento, registro de procesos y elementos espacio-temporales.

La manifestación del mundo y de la materia la encontramos perceptible a través de relaciones de interacción posibles con el cuerpo, (2) es así como evidenciamos real el exterior y definimos a pocos un espacio ciertamente propio que no se detiene en delimitaciones sino que es capaz de obtener revancha sobre las regulaciones y los estereotipos. Los sucesos externos al cuerpo son un cimiento de los aspectos que adopte a favor de sus construcciones físicas, no se puede hacer referencia al cuerpo sin determinar su valor “matérico y metamórfico”. Es por eso que encontramos atractiva la posibilidad de intervenir ese puente entre “el yo” y “el afuera”. Esta intervención no solo sucede a niveles físicos, es decir, el cuerpo es una confluencia de conceptos que hacen posible que su deseo de edificación sea polivalente. Existen muchas lecturas sobre la modificación corporal y en realidad es un concepto vago. ¿De que manera es posible desligarse de las afectaciones externas en el cuerpo? De ninguna. Incluso quien no desea identificarse con tendencias o apariencias reconocibles en las sociedades, decae en la modificación, a fuerza. El tiempo es inevitable y envejece, deja huellas.

Ahora, también es prudente comprender que el hecho de cubrir el cuerpo, constituye una modificación sobre su naturalidad y el encuentro con “el afuera” (bien sea directa o indirectamente) con todas sus facetas, posiciones, ciencias y problemas nos crea un evento de crecimiento intelectual que se desarrolla en los procesos de afirmación y continuo auto reconocimiento.

El proceso de globalización permite que a velocidades imperceptibles podamos acceder a la otredad y nos influenciemos según nos apetezca de sus aspectos “particulares” aunque tras este mismo proceso se encuentran las repercusiones de ser cada vez mas reconocibles como personas híbridas (3) aunque la autenticidad nunca ha sido legítima y seria un error comprenderla de este modo. Pero también es necesario entender que los contextos definen en otro tanto los aspectos de los individuos, así, no será prudente afirmar, desligando todos los condicionamientos locales para un análisis certero, que la delgadez de una niña desnutrida obedece a la alta pasarela europea o que los tatuajes de los maoríes pretendieron y pretenden crear una moda nueva zelandesa.

Desde esta perspectiva podemos adentrarnos en la lectura de las modificaciones corporales pertinentes al campo físico. Con influencia o no de las modas e independientemente del género, la ropa, los peinados y el maquillaje entre otras muchas son tan verdaderas como el tatuaje, la perforación, la escarigrafía, el marcado, la incrustación, la deformación de extremidades y miembros, que provienen de una aceptación tribal o grupal. De la misma manera hallamos la depilación en cera, los implantes de silicona, la rinoplastia, el botox, la liposucción, el colágeno en los labios y el abdomen plano logrado con una rutina de gym en el cuerpo de miss mundo, aunque se le entreviste y diga que nunca profanaría su templo con esas cosas con que salen los indios en National Geographic. Igualmente pueden opinar “el indio, el irreverente, el desadaptado o el loco” que sus tetas no le convendrían mucho a su estilo. ¿Qué puede opinar una persona que usa retenedores dentales de la deformación craneana o del corsé? Existe un problema de rechazo en las modificaciones corporales más evidentes, pero este problema radica en la mala lectura, el distanciamiento y la ignorancia. Como ya hemos visto la modificación corporal se extiende sobre el ser humano de manera evidentemente cotidiana e inevitable, innegable. Siempre la búsqueda de estas marcas cualquiera que sea su procedencia, llevan intrínseco un proceso dual de dolor y satisfacción, bien sea como curación o como pertenencia sobre una autonomía concisa, el cuerpo. Así, este se constituye como un dominio, como una fortificación a construir, a niveles sociales y personales. La inclusión de la persona dentro de las sociedades implica una modificación, de una u otra forma, conductas y/o apariencias, por que ambas se construyen como un emblema. (4) En cualquier caso la modificación se constituye como una decisión, tanto en los grupos que las definen como sus rasgos particulares de identificación como en las que secularmente las adoptan como individuales desconociendo que también hacen parte de una masa.

EL RITO COMO PERTENENCIA

Ya que nos conviene analizar la modificación corporal física, abordaremos el proceso de decisión y la historia. La modificación se utiliza en muchas sociedades como un paso hacia la verdadera inclusión dentro de los grupos, así por ejemplo la escarigrafía africana se puede realizar dependiendo de la tribu, a los 2 años o a los 14, garantizando un vínculo de unión, de parentescos y de aspectos. Las expansiones labiales, se presume, que en un principio se usaron para ahuyentar de las mujeres a los colonizadores que provenían del viejo mundo invadiendo las tierras africanas, constituyéndose luego, como un ideal proporcional de belleza atribuido a su mayor deformación. Tampoco hay que olvidar que estos ritos en la modificación corporal también se han dado para marcar a las personas no gratas, en Asia, en China y Japón, el tatuaje se utilizó para reconocer a las personas al margen de la ley con marcas en lugares visibles (frente y brazos principalmente), incluso trascendiendo en la mafia contemporánea yakuza que utiliza un tatuaje llamado harimono hecho bajo las zonas que cubre la ropa, una especie de código secreto que los identifica en sus cerrados grupos. Caso contrario a las tribus amerindias que lo hacían y hacen para las ceremonias, como protección, decoración, ostentosidad, jerarquía y/o poder en algunas transitorio y en otras permanente. La marina inglesa luego de contemplar en sus viajes estas marcas sobre la piel sofisticó su uso, sus diseños y sus procedimientos. Los papúas de Nueva Guinea aprovechan sus cabellos para crear peinados y favorecer su apariencia. Todo esto ha sido aprovechado por sociedades que sin necesidad de estar identificadas con estos grupos sienten atracción y deseo por experimentar sus condiciones físicas y hacerlas suyas de algún modo a manera de revival. El tatuaje, la perforación, los peinados y la moda (entre otras) se han adentrado con fuerza en las generaciones urbanas con significados similares a sus antecedentes, y de la misma manera se forman nuevas comunidades tribales aunque sus individuos se encuentren dispersos o subdivididos. La modificación se ha dado en diversos momentos históricos y por eso se hace necesario leer los contextos.

El dolor es un factor determinante en la modificación y es quizás uno de los impulsos que motiva a realizarla además, obviamente, de todos los pesos culturales, sociales y personales que trae consigo. Esta relación con el dolor siempre implica un proceso curativo y una culminante satisfacción, es una transición de estados emocionales visibles en la materia, el cuerpo.

Utilizaremos ejemplos aislados entre sí para estudiar este proceso de catarsis experimentado en la modificación corporal. Una mujer de 20 años decide hacerse un implante de silicona en los senos, los contempla muy pequeños, su grupo social, las revistas y la TV reiteran su decisión (o su capricho). Acude al cirujano plástico a consultar. Tienen una charla, acuerdan el tamaño y el precio, hablan de los riesgos y el post-operatorio. Es programada, sabe que las aureolas de sus pezones serán incisas con un escalpelo y que por ahí entrará una bolsa sobre el músculo con 350 cc de silicona. La operación se realiza, un éxito. Despierta de la anestesia, la confusión, el mareo y el dolor la conmueven, se acerca una duda. Se recupera en su casa y vuelve a una revisión con su cirujano. El vendaje es retirado y contempla sus nuevas tetas, copa C, redondas, aún inflamadas. Comienza la curación. Un mes después con algunas molestias, las tetas están como deben, al igual que la satisfacción, muy elevadas y orgullosas. En este caso el cuerpo sin intervenir representa una frustración física y a través de la transición de estados (dolor, curación, satisfacción) se convierte en una potencial fuerza emotiva-sexual. Ahora contemplemos otro, un hombre de 35 años está detenido hace 5 en una cárcel cualquiera por un delito que paga 15 años. Le quedan 10 recluido y contacta a un hombre en su patio que tiene y hace tatuajes, clandestinamente (las agujas y cualquier elemento corto-punzante es prohibido en prisión). Tiene una maquina que funciona con mecanismos rudimentarios pero ingeniosos y efectivos. Hacen una cita y cuadran el pago. El hombre desea tatuarse la foto de su esposa y su hija, en el pecho, en el izquierdo, cerca al corazón. Perfecto. En 2 sesiones de media hora realizadas en el descanso, el hombre puede ver su tatuaje terminado, lo agradece. En una semana cae la costra y contempla una motivación. Dos años después decide tatuarse la espalda, con un diseño muy barroco que hará en muchísimas sesiones, quemando parte del tiempo que le queda ahí, adentro. En este caso el proceso es el mismo pero se le añade el factor terapia, es decir es una curación extendida que posteriormente será satisfacción y documento.

Es aquí cuando podemos ver los baches en las concepciones, procedimientos y decisiones de la modificación corporal pero que en un punto determinado se tocan y convergen. Otro factor importante en la modificación corporal es la consecuencia que analizaremos con estos dos casos hipotéticos anteriores. La mujer 5 años después tiene un hijo y sus implantes le crean un problema con la lactancia. Debe retirarlos. Vuelve a tener pechos pequeños, ahora más sufridos. Se suman las estrías que han quedado en su vientre por el embarazo y su aumento de peso. Tiempo después cuando su hijo ha crecido, decide intervenirse de nuevo esta vez, agregando una liposucción y un estiramiento de piel abdominal. El hombre queda en libertad, su piel es documento de lucha contra el tiempo y del remordimiento que implicó estar en prisión. Su familia y sus amigos saben los motivos de sus tatuajes. Ahora inicia una nueva lucha, contra la estigmatización de la sociedad pues lo que se entrevé entre sus camisas de esqueleto revela diseños particularmente elaborados en y por los reos. Se arrepiente.

En el primer caso encontramos una necesidad de mantener la sensación de satisfacción que produce la modificación corporal y en el segundo un rechazo hacia la experiencia de haber sido modificado. Consecuencias diferentes. El punto es que toda modificación corporal busca la exaltación. Esto le atribuye un carácter sexual y una relación íntima con el proceso y resultado estéticos que son determinantes sociales. Son rito y pertenencia.

LA BELLEZA DEL CUERPO

El alcance de la belleza es algo subjetivo que se debate entre deseo y placer (búsqueda y hallazgo). Es necesario valernos nuevamente de la lectura de los contextos para hacer su debida lectura, que depende de las situaciones espacio-temporales y de sus ideales. Por ejemplo, es mas probable que un hombre pigmeo sienta admiración por los cuerpos de escalas reducidas que lo hagan más identificable en un grupo y que una escandinava no apetezca mucho de observar enanos gordos. Pero esto no quiere decir, que no existan los entusiasmos estéticos por contemplar y experimentar apariencias que se distancien de los rasgos físicos. Siempre existe una relación de identificación en la búsqueda de la belleza, bien sea por ideal o por similitud, comprendiendo además que no existe un absoluto de belleza, sino que dependiendo de la subjetividad se desprende como proceso y búsqueda personales. Si bien es cierto que a lo largo de la historia se han mantenido ciertos estereotipos canónicos que realzan el género; los pechos y caderas pronunciadas en la mujer, la espalda ancha y las extremidades fuertes en el hombre, es porque son una exaltación y de la misma manera el ser humano propende a ello de una u otra manera, física o no. En general cada ideal de belleza tiende a buscar un sistema de armonía y esto no se escapa de la modificación corporal. Así entendemos la belleza como una experiencia subjetiva que cada cual desea contemplar según su sistema de armonía. (5)

EL CUERPO EN EL ARTE

La representación del hombre ha sido una constante en la manifestación plástica, bien sea su cuerpo mismo, sus emociones, sus percepciones o sus creencias. Este proceso lo evidenciamos si estudiamos cualquier momento histórico en el arte. La representación formal del cuerpo humano aparece con distintas intenciones, medios y soportes. Observemos las pinturas rupestres, hagamos un repaso por Grecia y por sus seguidores estéticos en Roma, por Egipto, por cualquier instancia en el arte religioso (por citar solo algunos de los innumerables ejemplos), entonces encontraremos el cuerpo, allí, tangible. Detengámonos en el Renacimiento, que es dónde más podemos hacer énfasis en el cuerpo debido a la visión antropocéntrica surgida y mantenida hasta hoy. En este punto me valgo de la teoría de Pere Salabert (6) para quien el Renacimiento marca la transformación directa en la concepción sobre el cuerpo, con su búsqueda proporcional anatómica y sinuosa reflexionada en un espacio dominado por la perspectiva. Posteriormente, en el Barroco, la pincelada (la materia) comienza a hacerse más visible y a generar representaciones más realistas, menos idealizadas, más carnales que divinas e ilusorias, mucho más sentadas en el plano terrenal y profano, cuerpos en tensión y movimiento. También es necesario contemplar el expresionismo de primera generación para comprender la transformación en la representación corporal e incluso su deformación matérica, no como un capricho en al arte sino como un resultado de contextos y procesos. Si hacemos un salto histórico encontraremos que esta preocupación por la materia, por el movimiento y por la generación de tensión tiene relación con las propuestas plásticas surgidas a partir de la década del 60 del siglo pasado cuando el cuerpo en acción comienza a ser una posibilidad comunicativa y estética en sí misma. Es considerado una representación, materia. Con el accionismo vienés, movimiento surgido en Viena entre 1965 y 1970, protagonizado por Herman Nitsch, Otto Mühl, Rudolf Schwarzkogler y Günter Brus que cuenta entre sus antecedentes mas inmediatos los Happenings, los Performances y el Fluxus, (7) se caracterizó por ser la forma más violenta y agresiva de tratar el cuerpo como ámbito artístico de su tiempo, su influencia fue tanta que se alarga hasta nuestros días, asumiendo así un papel trasgresor y al mismo tiempo mesiánico y redentor. Esta posición asumida por el accionismo vienés ha de ser un determinante en el cuestionamiento del mundo a través de la realidad corporal y viceversa. Hay que tener en cuenta que el cuerpo es documento de su tiempo y para entonces los vestigios de post- guerra y las cicatrices, la destrucción, fueron antecedente claro para que las decisiones sobre un actuar en el cuerpo fuera contundente y en cierta manera, purificante. Como afirma Piedad Solans: El accionismo vienés, además de su carácter terapéutico y ritrualistico, también se muestra como un arte de carácter político, pues, sobre la ideología que culminaría en mayo del 68, había también una tentativa de transformación y cuestionamiento del mundo por la vía revolucionaria,(8) que dejaría sucesos fundidos entre las propuestas comunicativas y la catarsis, tal es el caso del suicidio de Rudolf Schwarzkogler, análogo al de la cubana Ana Mendieta, quien trabajó sus planteamientos plásticos basándose en su cuerpo, su silueta, el rito acercándose mas a nuestros tiempos y contextos latinoamericanos. Seguidamente, en 1978 Orlan, artista francesa, realiza su primer performance quirúrgico como fundadora del Symposium de Performance de Lyon que se convertiría en un epicentro francés de la acción, este sería el inicio de una concepción corporal radical que se apropia de la cirugía plástica para intervenir su carne buscando un discurso acertadamente contemporáneo sobre los estereotipos, las comunidades quirúrgicas y la lectura del cuerpo en la sociedad. En 1993 Orlan decide implantarse en la frente dos piezas de silicona usualmente usadas para resaltar los pómulos, recordando en cierta forma la atmósfera de hospital desarrollada con cuchillas, jeringas y otros elementos en el accionismo vienés (especialmente por Schwarzkogler) Esta cadena de acontecimientos también se desprende de una nueva costumbre visual que se adentra en el caos social extendido, recordemos que Günter Brus decía “la destrucción hace parte fundamental de la obra de arte”, una referencia de José Antonio Sarmiento sobre el Teatro de las Orgías y los Misterios de Herman Nitsch, que se puede aplicar a esta concepción de lenguaje radical es “un teatro de la crueldad sinérgico que invita a vivir de una manera intensa” (9) y que efectivamente ha trascendido como una opción desarrollada con diversas concepciones y procedimientos por nuevos artistas consolidando nuevos espacios como los festivales de acción. Estas expresiones que nunca dejan de ser contestatarios aunque no todos los artistas utilicen la intervención corporal y el sensual extremismo.

NUEVAS COSTUMBRES VISUALES. LA ESTÉTICA DEL HORROR

La fealdad, lo monstruoso, la representación de la violencia y el mal son también medios de comunicación y portadores de diversos sentidos. (10) Debido a la situación caótica y sus inevitables consecuencias en la percepción del mundo, podemos fomentar una costumbre visual mucho más deforme y amputada. De esta manera los ideales estéticos están siendo modificados por la crudeza de imágenes que contradicen el cuerpo armónico (independientemente de su concepción y lectura). Observemos la desnutrición, las mutilaciones y las masacres, son realidades que cambian las lecturas tanto corporales como sociales y explican también el cuerpo como una presencia documental de los acontecimientos y desarrollos externos a su dominio. Y en este punto no nos interesa la decisión de la modificación sino el accidente al que puede estar sometido el cuerpo. No olvidemos que también existen manifestaciones que se interesan en esta estética brutal, el Snuff, el Gore, la búsqueda de un horror sublimado a fuerza. Pero evidentemente tenemos que recrear la situación adaptándonos a sus consecuencias más nefastas, previniéndonos y contemplando. Así pues es posible que surja el canon del hombre mutilado, del niño desnutrido, de los grupos masacrados, de los desplazamientos forzosos. Es posible, muy posible, que la liposucción pierda sentido cuando “afuera” suceden todos estos fenómenos que nos tocan tan cercanamente y se cruzan tan a menudo sobre nuestra experiencia light.

[1] Programa de Artes Plásticas. Instituto Departamental de Bellas Artes Cali. Escritor independiente

[2] Huertas, Miguel. Catálogo El espíritu del cuerpo. Biblioteca Luis Angel Arango-Banco de la República

[3] Véase Néstor García Canclini. Las culturas híbridas

[4] Entiéndase como atributos reconocibles, destacables.

[5] Estúdiese George Santayana. El sentido de la belleza.

[6] Crítico y teórico de arte catalán.

[7] Véanse también Futurismo y Dadá, entre los más próximos. Cuerpo como referencia histórica continua Silvie Ferré en La performance: una constat d ínterêt public

[8] Solans, Piedad. Accionismo vienés. Citada por José Amescua y Noemí Sáenz en Accionismo vienés ¿arte o violencia real? Universidad de Oviedo.

[9] El arte de la acción. Citado por Fabiane Pianowski en O corpo como arte. Universidad de Barcelona

[10] José Amescua y Noemí Sáenz en Accionismo vienés ¿arte o violencia real? Universidad de Oviedo.

Nota:

Estúdiese complementariamente filosofía y estética clásicas, anatomía humana, la liturgia y el rito, la deformación expresionista, los poetas malditos y la poesía sonora, antecedentes relativos de la modificación en el Body Art, la acción como manifiesto, repercusiones del accionismo vienés en las prácticas plásticas contemporáneas, erotismo en el Arte, sadomasoquismo, aportes del dolor al placer, cirugía plástica, metamorfosis de Ovidio y Franz Kafka, El Arte en estado gaseoso de Yves Michaud (revísese la introducción y primer capitulo), estética del horror, las consecuencias del terrorismo, el tercer mundo y aberraciones.